Movimiento en el Parkinson 3

24 Aug 2026

Movimiento en el Parkinson 3
Parkinson: cómo progresar los ejercicios de manera segura
En los artículos anteriores hablamos de la importancia del movimiento en el Parkinson y presentamos una rutina básica para comenzar.
Pero llega un momento en que el cuerpo se adapta.
Un ejercicio que al principio requería esfuerzo puede comenzar a resultar más fácil. Podemos caminar un poco más, hacer más repeticiones o realizar un movimiento con mayor seguridad.
Entonces aparece una pregunta:
¿Cómo podemos progresar?
Progresar no significa hacer ejercicio hasta agotarnos ni intentar movimientos cada vez más difíciles.
Significa darle al cuerpo un estímulo un poco mayor, respetando siempre sus posibilidades.
La progresión debe ser gradual y adaptada a cada persona.
Primero: observa cómo responde tu cuerpo
Antes de aumentar la dificultad, pregúntate:
¿Puedo realizar el ejercicio con buen control?
¿Puedo mantener una postura estable?
¿Termino el ejercicio sin una fatiga excesiva
¿Puedo repetir el movimiento sin perder calidad?
Si la respuesta es sí, probablemente podamos avanzar un pequeño paso.
Si todavía cuesta realizarlo, no hay ninguna necesidad de aumentar.
Primero calidad. Después cantidad.
1. Aumentar poco a poco las repeticiones
Una de las formas más sencillas de progresar es aumentar el número de repeticiones.
Por ejemplo, si comenzamos haciendo:
5 veces → podemos pasar a 6 o 7.
Después:
7 → 8 → 10.
No necesitamos aumentar todos los días.
Podemos permanecer varias sesiones con el mismo número hasta sentir que el movimiento se vuelve cómodo.
Esto es especialmente útil en ejercicios como levantarse y sentarse de una silla, elevación de talones o movimientos de brazos.
Y recuerda:
hacer 8 repeticiones bien controladas es mejor que hacer 15 perdiendo la postura o utilizando demasiado impulso.
2. Aumentar el tiempo de caminata
La caminata es una de las actividades más sencillas para trabajar la resistencia.
Si actualmente caminas durante 10 minutos, ese puede ser tu punto de partida.
Después puedes intentar 12.
Más adelante, 15.
Y progresivamente aumentar el tiempo según tu capacidad.
También puedes dividir la actividad.
Por ejemplo:
10 minutos por la mañana + 10 minutos por la tarde.
No siempre es necesario hacer una sesión larga para mantenerse activo.
Las recomendaciones actuales promueven aumentar progresivamente la actividad aeróbica, adaptándola a las capacidades de cada persona. (parkinson.org)
3. Aumentar la amplitud del movimiento
Esta es una progresión especialmente importante en Parkinson.
Podemos intentar que los movimientos sean un poco más amplios.
Al caminar:
pasos ligeramente más largos.
Al mover los brazos:
llevarlos un poco más lejos.
Al girar el tronco:
buscar una rotación cómoda y controlada.
Al levantarnos:
extender completamente el cuerpo al llegar a la posición de pie.
No debemos forzar ninguna articulación.
La intención es permitir que el cuerpo utilice la amplitud que todavía tiene disponible.
Más amplitud no significa más fuerza. Significa darle al movimiento todo el espacio que necesita.
4. Necesitar cada vez menos apoyo
Otra forma de progresar es disminuir gradualmente la ayuda.
Por ejemplo, en un ejercicio de equilibrio podemos comenzar sujetándonos con las dos manos a una superficie estable.
Después utilizar una sola mano.
Más adelante, apoyar solamente algunos dedos.
Y, si es seguro, realizar el ejercicio sin apoyo.
Pero aquí debemos ser especialmente cuidadosos.
El apoyo no es un fracaso. Es una herramienta de seguridad.
No debemos retirarlo hasta que la persona tenga suficiente control para hacerlo.
Si existe riesgo de caída, es preferible mantener el apoyo y trabajar bajo supervisión.
5. Pasar de sentado a de pie
Cuando existen limitaciones físicas, muchos ejercicios pueden comenzar sentados.
Esta posición permite trabajar el movimiento con mayor seguridad.
Con el tiempo podemos aumentar el desafío.
Por ejemplo:
Ejercicio sentado → ejercicio de pie con apoyo → ejercicio de pie con menor apoyo.
Este cambio puede aplicarse a movimientos de brazos, elevación de rodillas, rotaciones y diferentes ejercicios de coordinación.
La progresión no consiste en abandonar la silla rápidamente.
Consiste en utilizarla como un punto de partida.
6. Hacer que el equilibrio trabaje un poco más
El equilibrio también puede progresar.
Podemos comenzar con una transferencia de peso:
derecha → centro → izquierda.
Después podemos incorporar:
adelante → centro → atrás.
Más adelante:
pasos laterales.
Y finalmente, cuando exista suficiente seguridad:
cambios de dirección y diferentes patrones de marcha.
Siempre debemos progresar de manera gradual y en un entorno seguro.
Si existen caídas, bloqueos frecuentes de la marcha o una alteración importante del equilibrio, esta parte del entrenamiento debe ser individualizada y, preferentemente, supervisada por un fisioterapeuta especializado. (parkinson.org)
No necesitamos progresar en todo al mismo tiempo
Este punto es muy importante.
Podemos aumentar el tiempo de caminata sin aumentar las repeticiones de fuerza.
Podemos mejorar la amplitud de los movimientos sin disminuir todavía el apoyo para el equilibrio.
Podemos hacer más repeticiones de un ejercicio y mantener igual el resto de la rutina.
El cuerpo no necesita avanzar en todas las áreas al mismo tiempo.
La progresión debe ser individual.
¿Cómo saber que estamos avanzando?
El progreso puede aparecer de maneras muy sencillas.
Quizás antes necesitabas utilizar los brazos para levantarte de una silla y ahora ya no.
Quizás caminabas diez minutos y ahora puedes caminar quince.
Quizás necesitabas sujetarte con las dos manos y ahora puedes hacerlo con una sola.
Quizás tus pasos son un poco más amplios.
Quizás puedes girar con mayor seguridad.
Quizás terminas la rutina con menos cansancio.
Todas estas son formas de progreso.
No debemos medir el avance solamente por la cantidad de ejercicio que hacemos.
También debemos observar cómo se mueve nuestro cuerpo.
Progresar no significa agotarse
Existe una idea muy extendida en el ejercicio: cuanto más esfuerzo hacemos, mejores serán los resultados.
Pero cuando trabajamos con una persona con Parkinson y, especialmente, cuando existen limitaciones físicas, necesitamos otra mirada.
Queremos estimular el cuerpo.
No agotarlo.
Queremos desafiarlo.
No ponerlo en riesgo.
Queremos mejorar el movimiento.
No simplemente acumular repeticiones.
Por eso, si aparece dolor nuevo, mareo, falta de aire fuera de lo habitual, pérdida importante del equilibrio o una fatiga que tarda demasiado en recuperarse, debemos detenernos y consultar con el equipo de salud.
El progreso empieza donde estás hoy
Cada persona comienza desde un lugar diferente.
Alguien puede empezar caminando veinte minutos.
Otra persona puede necesitar cinco.
Una puede hacer diez sentadillas.
Otra puede comenzar con tres.
Una puede trabajar de pie.
Otra tendrá que empezar sentada.
Ninguno de esos puntos de partida es mejor que el otro.
Lo importante es encontrar el nivel en el que el cuerpo pueda trabajar con seguridad y, desde allí, avanzar poco a poco. Porque progresar no significa parecerse a otra persona.
Significa que hoy puedas hacer un poco más, un poco mejor o con un poco más de confianza que ayer.
Y quizás esa sea una de las mejores maneras de acompañar al cuerpo durante el Parkinson:
no exigirle que sea como antes, sino darle la oportunidad de seguir avanzando desde donde está hoy.

Seguiré desarrollando este tema de tanto interés. Cualquiere consulta solo escriban. Los leo.