El cuerpo del surfista 2

20 Jul 2026

El cuerpo del surfista 2
Capítulo 2 El surf es un deporte de cuerpo completo
Muchas personas creen que el surf depende principalmente de la fuerza de los brazos. Es una idea comprensible. Al observar a un surfista desde la playa, la mayor parte del tiempo lo vemos remando. Pero basta con subir a una tabla para descubrir una realidad muy diferente.
En el surf no existe un músculo protagonista.
Lo que realmente marca la diferencia es la coordinación entre todo el cuerpo. Cada ola exige que numerosos grupos musculares trabajen al mismo tiempo, cada uno con una función específica. Cuando esa coordinación es eficiente, el movimiento resulta más fluido y el esfuerzo disminuye. Cuando falla alguno de esos componentes, el cuerpo comienza a compensar y aparece la fatiga mucho antes.
La cabeza y el cuello: mantener la orientación
Mientras remamos, la mirada permanece dirigida hacia el frente para observar las olas, la posición de otros surfistas y el momento adecuado para iniciar la maniobra. Esto obliga a los músculos posteriores del cuello a mantenerse activos durante largos períodos. Si esta musculatura pierde resistencia, es frecuente que aparezcan molestias cervicales o una sensación de cansancio en la parte alta de la espalda.
La columna torácica: el verdadero soporte
La columna dorsal suele pasar desapercibida, pero cumple un papel fundamental. Permite mantener el pecho elevado durante la remada y transmite la fuerza entre el tronco y los brazos. Cuando esta zona pierde movilidad o resistencia, el cuello y los hombros terminan trabajando más de lo necesario.
La cintura escapular: el puente hacia la remada
Cada movimiento del brazo comienza mucho antes del hombro. Las escápulas actúan como una plataforma estable desde la cual los brazos pueden generar fuerza. Para ello trabajan de forma coordinada músculos como el serrato anterior, el trapecio y los romboides. Una buena estabilidad escapular hace que la remada sea más eficiente y disminuye el riesgo de sobrecarga en los hombros.
El abdomen: el gran estabilizador
Mientras los brazos impulsan la tabla, el abdomen mantiene estable el tronco. No solo protege la zona lumbar. También permite que la fuerza generada por los brazos se transmita de forma más eficiente hacia el resto del cuerpo. Un abdomen activo reduce el gasto de energía y mejora el control durante la remada y el cambio hacia la posición de pie.
La pelvis y las caderas: el centro del equilibrio
La pelvis conecta el tronco con las piernas. Durante el pop-up debe desplazarse con rapidez para permitir una levantada fluida. Una buena movilidad de caderas facilita este movimiento y reduce las compensaciones en la zona lumbar.
Las piernas: mucho más que equilibrio
Aunque durante la remada permanecen relativamente quietas, las piernas preparan el cuerpo para la siguiente fase del surf. Son las responsables de absorber las fuerzas de la ola, mantener el equilibrio y realizar los ajustes constantes mientras nos desplazamos sobre la tabla. Su trabajo comienza mucho antes de que nos pongamos de pie.
El secreto no está en un músculo
Cuando un surfista se fatiga, muchas veces piensa que necesita fortalecer los brazos. Sin embargo, la mayoría de las veces el problema no está ahí.
El surf es un deporte de cadenas musculares.
Si el cuello se fatiga, los hombros compensan. Si el abdomen no estabiliza, la espalda trabaja de más. Si la pelvis pierde movilidad, la levantada se vuelve más lenta.
En otras palabras, el rendimiento no depende de un músculo aislado, sino de la capacidad de todo el cuerpo para trabajar como una sola unidad.
Una buena ola no se consigue únicamente con brazos fuertes. Se consigue cuando todo el cuerpo se mueve de forma coordinada y eficiente.
Nos vemos en mis redes sociales o escriban si tienen alguna consulta, seguiré subiendo más contenido sobre este deporte tan fascinante.