El cuerpo del golfista

08 Sep 2026

El cuerpo del golfista
¿Qué le estamos pidiendo a nuestro cuerpo cuando jugamos golf?
Cuando vemos jugar a un buen golfista, muchas veces nos fijamos en el golpe.
En la posición de las manos, el movimiento del palo, la velocidad del swing y, finalmente, en dónde termina la pelota.
Pero detrás de ese movimiento aparentemente tranquilo existe un cuerpo haciendo algo extraordinariamente complejo.
Gira, carga, estabiliza, acelera y finalmente frena.
Todo en cuestión de segundos.
El swing comienza mucho antes de los brazos
Es fácil pensar que el golpe depende principalmente de los brazos y las manos.
Pero el movimiento comienza mucho antes.
Los pies establecen el apoyo.
Las piernas y la pelvis participan en la transferencia de peso.
El tronco gira.
Los hombros acompañan.
Los brazos llevan el movimiento hacia el palo.
Y finalmente la cabeza del palo transmite esa energía a la pelota.
El golpe no nace en los brazos. Nace en la coordinación de todo el cuerpo.
La fuerza no lo es todo
Un golfista puede tener mucha fuerza y, sin embargo, no conseguir un buen golpe.
¿Por qué?
Porque la fuerza necesita ser utilizada en el momento adecuado.
El cuerpo debe coordinar diferentes segmentos para que la energía se transmita progresivamente desde las piernas y la pelvis hacia el tronco, los brazos y finalmente el palo.
Es una verdadera cadena de movimiento.
Cuando esa secuencia funciona bien, el movimiento puede ser potente sin necesidad de realizar un esfuerzo excesivo.
¿Y qué ocurre cuando algo no funciona bien?
Si una parte del cuerpo tiene poca movilidad, poca fuerza o dificultad para estabilizar, otra puede intentar compensarla.
Una limitación en la rotación de la columna torácica puede hacer que el cuerpo busque movimiento en otra región.
Una cadera que no participa adecuadamente puede modificar la forma en que se mueve el tronco.
Y un hombro que no puede acompañar el movimiento puede terminar recibiendo una carga mayor.
El cuerpo siempre intenta encontrar una solución.
El problema aparece cuando esa solución se repite cientos de veces.
El golf también exige frenar
Hay algo que a veces olvidamos.
El swing no termina cuando golpeamos la pelota.
Después de acelerar, el cuerpo tiene que desacelerar y controlar el movimiento.
Eso requiere fuerza y coordinación.
Por eso un buen programa para un golfista no debería trabajar solamente la potencia.
También debería trabajar la movilidad, la estabilidad, la fuerza y la capacidad de controlar el movimiento.
Una pequeña observación
La próxima vez que juegues, no observes solamente dónde cae la pelota.
Observa tu cuerpo.
¿Puedes girar cómodamente?
¿Puedes trasladar el peso de una pierna a la otra?
¿Sientes que un lado trabaja más?
¿Tu espalda o tu hombro quedan cargados después de jugar?
Quizás descubras que tu golpe también está contando una historia sobre cómo se mueve tu cuerpo.
Y esa observación puede ser el primer paso para prepararlo mejor.
En el próximo artículo:
¿Qué necesita realmente un golfista para jugar mejor?
Hablaremos de movilidad, fuerza, estabilidad y rotación, y de por qué preparar el cuerpo puede ser tan importante como perfeccionar el swing.

Cualquier inquietud pueden escribir al correo que se indica abajo. Los leo.