Ejercicios para Parkinson 5: Equilibrio, marcha y prevención de caídas

11 Sep 2026

Ejercicios para Parkinson 5: Equilibrio, marcha y prevención de caídas
En los artículos anteriores hemos hablado de la importancia de mantenerse en movimiento, de cómo comenzar una rutina, progresar los ejercicios y adaptarlos cuando existen limitaciones.
Ahora quiero detenerme en un aspecto especialmente importante del Parkinson: el equilibrio y la marcha.
Caminar no es simplemente poner un pie delante del otro. Necesitamos fuerza, movilidad, coordinación, orientación y equilibrio. Y cuando alguna de estas capacidades cambia, caminar puede volverse más difícil.
El equilibrio también se puede entrenar
El equilibrio no es algo que simplemente tenemos o perdemos. Es una capacidad que podemos seguir entrenando.
Cada vez que trasladamos el peso de una pierna a otra, nos levantamos de una silla o cambiamos de dirección, nuestro cuerpo está organizando el movimiento para mantenernos estables.
Por eso es importante trabajar el equilibrio antes de que aparezcan las caídas.
Un ejercicio sencillo es practicar el traslado de peso.
De pie, cerca de una pared o superficie estable:
Lleva lentamente el peso hacia la derecha.
Regresa al centro.
Lleva el peso hacia la izquierda.
Regresa al centro.
Repite 8 veces hacia cada lado.
Después puedes practicar suavemente hacia adelante y hacia atrás.
No necesitamos grandes movimientos. Lo importante es sentir cómo cambia el apoyo de los pies y cómo responde nuestro cuerpo.
Aprender a desplazarnos
Caminar hacia adelante es solo una parte de nuestra vida cotidiana.
También necesitamos desplazarnos hacia los lados, detenernos, girar y volver a caminar.
Podemos practicar pasos laterales cerca de un apoyo:
un paso hacia la derecha → acercar el otro pie → repetir hacia la izquierda.
Más adelante, si existe suficiente estabilidad, puede reducirse progresivamente el apoyo.
Estos movimientos tienen una relación directa con la vida diaria: esquivar una mesa, entrar al baño, movernos alrededor de una silla o cambiar de dirección.
¿Qué ocurre cuando los pasos se hacen pequeños?
En algunas personas con Parkinson aparecen pasos más cortos o arrastre de los pies.
En lugar de pensar únicamente en caminar más rápido, puede ser más útil concentrarse en dar pasos amplios y conscientes.
Una indicación sencilla puede ser:
“Paso grande.”
Algunas personas también responden bien a señales visuales o auditivas. Estas estrategias deben aprenderse de manera individual, porque no todas funcionan igual para todos.
En ocasiones aparece también el bloqueo de la marcha, especialmente al comenzar a caminar, girar o atravesar espacios estrechos.
Cuando esto ocurre, intentar avanzar rápidamente puede aumentar la inseguridad.
Puede ser útil detenerse, recuperar el control y utilizar una estrategia previamente practicada: trasladar el peso de un lado a otro, pensar en un paso amplio, contar el primer paso o utilizar una señal auditiva.
Los giros merecen especial atención
Los giros son una parte importante de la marcha y pueden aumentar el riesgo de perder el equilibrio.
Podemos practicar:
caminar → detenerse → girar lentamente → continuar.
Al principio es preferible realizar giros amplios y varios pasos pequeños para cambiar de dirección, en lugar de girar bruscamente sobre un solo pie.
Si existe inestabilidad importante, bloqueo o miedo a caer, estos ejercicios deben realizarse con supervisión profesional.
También debemos cuidar el entorno
Prevenir las caídas no depende solamente del ejercicio.
Una alfombra que se mueve, un cable en el suelo, una habitación mal iluminada o un objeto dejado en medio del camino pueden convertirse en obstáculos importantes.
A veces, prevenir una caída comienza simplemente por ordenar el camino.
No caminar con miedo
Después de una caída es normal sentir miedo. Pero ese miedo puede llevar a moverse cada vez menos y crear un círculo difícil:
menos movimiento → menor condición física → mayor inseguridad → más miedo.
Por eso necesitamos recuperar progresivamente la confianza, sin ignorar el riesgo.
Adaptar. Practicar. Utilizar apoyo cuando sea necesario. Y pedir ayuda profesional cuando la situación lo requiera.
Si aparecen caídas frecuentes, bloqueos, dificultad importante para caminar o cambios recientes en el equilibrio, es recomendable realizar una valoración individual.
No necesitamos esperar a tener una caída para pedir ayuda.
La prevención también es tratamiento.
Seguir caminando es seguir participando
El objetivo del ejercicio en Parkinson no es conseguir movimientos perfectos.
Es conservar la posibilidad de hacer las cosas que nos importan: caminar hasta el parque, salir con los amigos, viajar, jugar con los nietos, ir de compras o levantarnos de una silla sin ayuda.
Por eso, trabajar la fuerza, el equilibrio y la marcha no es solamente hacer ejercicio.
Es cuidar nuestra independencia.
Y cuando el cuerpo cambia, no tenemos que dejar de movernos.
Tenemos que aprender nuevas estrategias, adaptar lo necesario y seguir dándole al cuerpo oportunidades para responder.
Porque mantener el movimiento no significa negar las dificultades. Significa no permitir que ellas decidan todo lo que todavía podemos hacer.

Cualquier inquietud pueden escribir a las direcciones que aparecen en el blog. Los leo