Contracturas musculares y las ondas de choque

17 Sep 2026

Contracturas musculares y las ondas de choque
Cuando un músculo está tenso, doloroso o sentimos que está “contracturado”, lo primero que solemos pensar es:
“Hay que quitar la contractura.”
Y entonces buscamos una técnica que consiga que ese músculo se relaje lo más rápido posible.
Pero quizá deberíamos hacernos otra pregunta:
¿Por qué ese músculo se contracturó?
Porque la contractura no siempre es el problema.
Muchas veces es la respuesta del cuerpo frente a algo que no está funcionando bien.
Puede aparecer después de una sobrecarga, de un movimiento repetitivo, de una debilidad muscular, de una alteración en la forma de movernos o simplemente como una respuesta de protección frente al dolor.
Por eso, si queremos que el problema realmente cambie, necesitamos encontrar qué está provocando esa respuesta.
Eliminar la causa para que desaparezca el efecto
Si conseguimos identificar y corregir aquello que está manteniendo la sobrecarga, el músculo puede dejar de necesitar esa tensión constante.
Y entonces la contractura empieza a perder sentido.
Esto no significa que debamos ignorar el dolor mientras buscamos la causa.
Al contrario.
El síntoma también necesita ser atendido.
Pero podemos hacerlo de una manera que acompañe al cuerpo, en lugar de intentar vencerlo.
Movimiento adecuado, ejercicio progresivo, técnicas manuales cuando están indicadas, educación y modificación de las cargas pueden formar parte de ese proceso.
¿Y las ondas de choque?
Las ondas de choque son una herramienta terapéutica que puede tener indicaciones específicas.
El problema aparece cuando empezamos a considerarlas una especie de solución automática para cualquier músculo que encontramos tenso o doloroso.
Que una herramienta pueda utilizarse no significa que siempre sea necesario utilizarla.
El tejido que está sensible puede responder de manera diferente según la persona, el momento y la causa del problema.
Y cuando aplicamos un estímulo intenso sobre un tejido que ya está reaccionando, debemos preguntarnos si esa intensidad realmente es la que necesitamos.
Porque nuestro objetivo no es provocar una reacción para demostrar que estamos tratando.
Nuestro objetivo es conseguir una respuesta favorable del cuerpo.
A veces, tratar menos es tratar mejor
Para mí, la fisioterapia no consiste en luchar contra una contractura hasta conseguir que desaparezca.
Consiste en comprender por qué apareció, qué la mantiene y qué necesita ese cuerpo para dejar de producirla.
Primero buscamos la causa.
Después corregimos lo que podamos corregir.
Y mientras tanto, tratamos el efecto de una manera conservadora, respetando la respuesta del cuerpo.
Porque si conseguimos eliminar la causa, muchas veces el efecto deja de ser necesario.
Y quizás esta sea una de las preguntas que deberíamos hacernos antes de cualquier tratamiento:
¿Estoy tratando el problema o solamente estoy intentando hacer desaparecer su manifestación?
El cuerpo no siempre necesita que hagamos más.
A veces necesita que entendamos mejor lo que nos está diciendo.

Todos los artículos del blog son un resumen de la teoría a quienes todos tienen acceso hoy en día y a mi experiencia como profesional. Escriban, los leo.