28. sep., 2020

Mi postura refleja mi estructura ósea?

Después de hablar mucho sobre Covid 19 y su influencia sobre nosotros, vuelvo a retomar un tema que se hace cada día más importante. La postura ó actitud postural y nuestra estructura, es decir, la conformación anatómica de nuestros huesos y músculos.

Cuando hablamos de la postura, hacemos referencia a cómo colocamos nuestro cuerpo en el espacio: cuando estamos echados, sentados, parados ó nos desplazamos.

La evaluación inicial se hace durante la niñez pero, quiero tocar este tema en los adultos. Cuando el proceso de desarrollo culminó y en algunos casos empieza el deterioro de los mismos debido a la edad.

La postura, evaluada desde idea de actitud, integra tanto la forma que adopta nuestro cuerpo en estado de reposo como en la actividad. 

Sabemos que cuando el desarrollo culmina, la columna vertebral y la pelvis, rigen y determinan, la forma que tendrá nuestro cuerpo además, de su disposición en el espacio frente a la fuerza de gravedad que genera atracción hacia el suelo.

Qué sucede cuando hay una postura fuera de eje y es de origen estructural?

Los especialistas en el tema afirman que, en los adultos, la desviación estructural no aumenta con los años, ni con la mala postura, lo que deforma ó incrementa la pérdida de los ejes es la actitud de la misma.

Existen muchos ejercicios que pueden ayudar a mantener una buena postura, sin embargo, lo que se debe corregir es la actitud, la tendencia de nuestro cuerpo a continuar con posición errónea ya que, ningún ejercicio por eficiente que éste sea, logrará revertirlo.

Solo quiero agregar algo que se ve en la práctica. 

Si bien es cierto, se afirma que una vez consolidada la estructura, no hay forma de aumentar las desviaciones, ello es en la teoría, Sí, en la práctica. Se ha comprobado que, a pesar de no aumentar la deformidad, el mantener una mala actitud puede generar un acortamiento de tejidos blandos (músculos y tendones), lo que generaría una alteración sin retorno en su forma.
 

 

Es muy sencillo reconocer una buena postura: la cabeza está, evaluada desde la vista frontal y lateral, en armonía con la columna vertebral hasta su llegada a la pelvis. Así mismo, en los mismos planos podemos observar el equilibrio que mostrarán las caderas, rodillas y pies.

Qué sucede cuando se pierde la buena postura?

Adoptamos una actitud, es decir, mostramos temperamento y personalidad gracias a la inmensa cantidad de cambios que podemmos realizar en todos los ejes. Es que el cuerpo es maravilloso. Todos estos cambios generan una impresión peculiar y particular en cada uno de nosotros.

Perder el eje normal es malo?

No, siempre y cuando estemos conscientes de lo que sucede y suceda a voluntad y por momentos. Cuando se convierte en un hábito, se podría convertir en algo mucho más complejo.

Qué, si se trata de una postura de origen estructural?

Cuando nuestro cuerpo evoluciona en su desarrollo, se van generando pequeñas alteraciones que alteran los ejes, puede ser por herencia, por alguna asimetría en piernas, secuela de alguna lesión que alteró los cartílagos de crecimiento, por un desarrollo temprano y acelerado que, no siempre se da en forma simétrica.

Si estuvieramos ante alguna influencia interna que nos llevara a  alterar nuestra postura, estaríamos frente a una problema estructural, fenómeno que podría no tener solución a voluntad.   

 No dejemos que aquello que nos perjudica, se instale. Detectar a tiempo, tomar medidas en el momento adecuado evitará mayores complicaciones.

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