14. sep., 2020

Cuando decir Adiós cuesta

Estar en casa con la familia, padres, hijos, hermanos. Cuando restablecer los vínculos se dió un poco más y a la fuerza. Ahora está empezando el momento de volver a la "normalidad"?

Dejemos fuera de contexto la Pandemia y el Coronavirus, pensemos en la ley de la vida, en los ciclos por los que atraviesa el ser humano: somos hijos, luego somos padres, con suerte abuelos.

La vida cotidiana se daba con tanta fluidéz, sentíamos que había una rutina, pero también un total desapego por los afectos. La situación cambió, empezamos a vincularnos más, a preocuparnos otra vez por convivir y cuidarnos, los hijos "dejaron de crecer" y volvieron a ser parte del trato diario, con sus altas y bajas.

Hoy, hemos empezado a asumir los cuidados que debemos tener y , de alguna manera, sin darnos cuenta, empezó a sentirse un alejamiento de los afectos, de las conversaciones, de los momentos compartidos, se siente el inicio de un nuevo desapego.

La acción individual, el ser, como personaje único de su historia, debe aprender a subsistir por sí mismo, lo muestran las culturas más desarrolladas y evolucionadas pero, los afectos son muy valiosos, ahora imprescindibles.

luego de la lección mundial de vida, hemos aprendido que ya no queremos dejar ir lo que encabeza nuestras prioridades.

Debemos asumir los próximos cambios que vendrán, sin culpas, sin egísmos, sin reproches. La rueda de la vida arrancó a girar de nuevo y con ello, los efectos sobre las relaciones afectivas. Los hijos vuelven a alejarse, aunque ahora, ya no los dejaremos fugar, los tendremos en la mira con atención, sin expresarles nuestros sentimientos.

Dejar ir es difícil, mejor es no dejar ir, sostener con el hilo de los afectos, los constructivos, los que empoderan y dan confianza. Ya no diremos "adiós", diremos "hasta pronto" ó un "cuidate"... nueva comunicación que en un par de palabras, puede abarcarlo todo.

No debe doler, significa que estamos haciendo un buen trabajo y ello no te dará un diploma, ni una medalla, pero dará gran satisfacción y consuelo.

Nos toca otro reto más, éste será muy enriquecedor, estaremos empezando a valorar más el día a día, no se irá tan fácil, trataremos que deje huella. La ley de la vida normalmente se cumple en sus ciclos, sonreir será más sencillo y dejar pasar, no será un crisis.

Dedicado a quienes empezaron a sentir " el nido vacío" otra vez.

Quizá es para mi'?

Gracias

vivirsindolor.estoybien@gmail.com