9. abr., 2020

Lavarse las manos...

Cuando tenemos una situación tan desconcertante como ésta, una Pandemia, globalización de la salud y también de la enfermedad, debes de quedarte en casa, tienes mucho tiempo para pensar o para reflexionar. Tu mente no se detiene, sigue llevándote a donde no deseas ir: angustia, preocupación, dudas. Sin embargo también somos fuertes y debemos sostener una fuerte convicción: decidir vivir, apoyar para que el otro viva, enviar una sonrisa a quien se siente solo, decir lo importante que es estar unidos, tan cerca y tan lejos a la vez. No suceden cosas así, esto parece una pesadilla, esas de las que uno a sobresaltos despierta y se da cuenta que no es cierto.

Lamentablemente, esto es cierto, pero también lo es el hecho de ubicar en cada espacio, en cada nivel de importancia aquello, que es mucho mas valioso para nosotros. Seguir viviendo es una opción, es la primera vez que nos damos con esta realidad tan rotunda y, además podemos decidir quién puede irse con nosotros con actos errados, por desinformación, qué terrible!

Veo solidaridad pero a la vez egoísmo, luchadores y quienes se echan para que los carguen, lo peor para mí hasta hoy, es quienes se ponen en el camino de los otros porque no quieren que la solución camine. No se si es ignorancia con miedo, egoísmo con indiferencia, ni siquiera puedo entenderlos. 

Hago una pausa a mi análisis que puede estar amarrado a lo que comparten algunos o difieren otros, lo que necesito es descubrir cómo puedo apoyar en esta crisis, cómo colaborar en estos días vacíos y llenarlos con algo que pueda aportar: alivio a quienes lo necesiten, estén donde estén.

Pueden escribir a vivirsindolor.estoybien@gmail.com  Haré lo que esté en mis manos para apoyar con mis conocimientos y mi tiempo.

Dios los bendiga.

La solución está en nuestras manos!