Otra clase de amor

10. jun., 2020

Continuando con este viaje por el ciber espacio, desde todo punto de vista,  una curiosa forma de comunicar y además, efectiva, me aventuro a un nuevo capítulo.

Me gustaría comentar algo que es una información recurrente en mi día a día : El deporte y la pasión. Para aquél que gusta, disfruta, practica y ama un deporte no le será difícil encontrar la conexión. Para aquellos que no, aunque lo vean de cerca y no lo entiendan, existe! 

Tuve y tengo la suerte de conocer hombres y mujeres que no pueden dejar pasar un día sin practicar su deporte, cuando es posible obviamente y para los que no lo es, contando los días para hacerlo. Una pasión en todo el sentido de la palabra.

El deporte despierta el niño interior, nos transporta a la etapa en que sólo se vivía para jugar, cuando se tenía amigos complices y además una gran felicidad por estos momentos. Claro está, estoy hablando del deporte sano, competitivo pero liberador, el mejor productor de endorfinas que nos ayuda a sentir felicidad, satisfacción, gozo.

Si practicas un deporte, cualquiera que este sea, no lo pierdas, no lo dejes ir de tu vida. Es sorprendente cuando dejamos algo y en un parpadear recordamos que no fue ayer, que fue hace casi un año y no nos dimos cuenta. No dejen de alimentar el cuerpo y la mente con información saludable, despejar nuestro ser del tóxico veneno de lo cotidiano y sedentario.

Si no tienen un deporte, busquen una actividad física, encuentren un punto de fuga a la cotidianeidad. Caminar es una excelente opción, nadar si tienen la facilidad o simplemente pongan música y a bailar por 20 min todos los días.

Acompañen su día con una ilusión, muevan las articulaciones, incrementen la circulación y así nutrirán sus tejidos, al final del día su sueño será reparador. A empezar!

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