Problemas de postura

10. oct., 2020

El día a día, nos absorbe, nos abstrae y distrae, mientras tanto, nuestro cuerpo se va adaptando tanto a la actividad como a la necesidad, mucho más aún en los niños.

Nuestras actividades cotidianas, hasta en las elementales, usamos nuestro cuerpo en forma asimétrica, es decir, adoptamos un uso compensado de nuestro aparato locomotor, por ejemplo: para escribir con la mano derecha, nos inclinamos hacia la izquierda, para facilitar la comodidad del movimiento. Cuando caminamos, un pie se apoya mientras el otro se desplaza en el aire hacia adelante, atrás o de lado para lograr el desplazamiento. No podemos tocar dos teclas al mismo tiempo y usualmente nuestras dos manos están sobre el tablero pero, cada una trabaja en su momento. Esto sólo para explicar cómo el trabajo del cuerpo se sincroniza para cumplir con su misión.

Que pasa cuando estamos absortos en nuestras actividades y no prestamos atención a lo que pasa con el resto de nuestro cuerpo? Por lo general se instalan posiciones viciosas, alteramos los ejes de trabajo de cada nivel, de los que están en función de espera, de sostén o de contrapeso.

No es raro observar en los niños, especialmente con aquellos que van al colegio cargando sus mochilas y libros la tendencia, involuntaria, de llevar sus hombros hacia adelante, la única forma que el cerebro sabe para cumplir la tarea adquirida. Eso ya de por sí no es bueno, el niño por estar en formación y sus huesos en general en crecimiento, requieren tener una postura al 100% apropiada entonces, el crecimiento se verá alterado por el vicio postural adquirido.  Yo he mencionado la mochila y los libros pero debo ampliar este punto con el uso de las computadoras, teléfonos celulares, la televisión, etc. Pero regresando a lo que nos interesa, cuando se adquiere un vicio en la postura pueden pasar dos cosas: corregimos  e intentamos mejorar las condiciones a las que se ve sometido el niño, ello disminuirá visiblemente los riesgos de que se instale un problema estructural. La otra posibilidad es que el niño desarrolle una permanente alteración del eje de su cuerpo.

No siempre es notoria la anomalía postural, salvo cuando es evidente. Sin embargo, sugiero evaluación postural en los niños desde los 5 a 6 años. Si se notara algo muy acentuado obviamente mucho antes.

Señales que debemos tener en cuenta: altura de los hombros, disposición de ellos (hacia adelante, uno o ambos), posición de la cabeza de acuerdo al eje medio del cuerpo, la total lateralización de sus movimientos (usualmente buscando comodidad). Simetría  o no cuando se encuentra en reposo, de pie, jugando, caminando. Ningún detalle debe subestimarse, detección temprana nos dará mejores resultados al iniciar el trabajo de corrección.

El trabajo es en casa y, algunas veces en el colegio (para los casos más notorios)

Todos poseemos una tendencia natural a llevar los hombros y la cabeza hacia adelante y a desplazar la pelvis como haciendo de nuestro cuerpo una gran "coma", es una actitud frente a la fuerza de la gravedad, es contra ella que debemos trabajar. La buena noticia es que así como se instalan los malos hábitos, si trabajamos con constancia, también lo harán los buenos.

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