1. jul., 2019

La vida real, sin dolor.

Parte de crecer hoy en día, no solo se trata de obtener las cosas materiales que demanda el sistema ó la sociedad, se trata también de interiorizar una demanda constante de ser feliz.

Cuando somos pequeños, en mi caso, hablamos de antes del 2000 ( no especifico), nuestra niñez estuvo abarrotada de información sana, clara y sencilla: debes ser bueno, no hagas daño a nadie y vive de acuerdo a tus principios. Hoy por hoy la vida es mucho más que eso. Lamentablemente ser feliz ya no es tan sencillo, ahora debemos pelear por serlo, debemos arañar, desgarrar y en algunos casos hasta atropellar. La felicidad entonces no se trata de un estado, no es el camino, es un fin.

Así como nuestra mente va creando un mundo ideal, nuestra realidad nos empuja a la tristeza, inseguridad, inconformidad, nuestros sueños pueden llegar a ser inalcanzables.

Mi pregunta ahora es la siguiente: cómo puedo ser feliz? 

Un hombre muy inteligente y conocedor de la conducta humana me dijo no hace mucho, quieras o no, siempre habrá un porcentaje de gente a la que no le gustarás. No necesitas hacer nada para ello, simplemente será así, ahora decide a quién le debes dedicar tu tiempo, pues la respuesta es obvia, por aquellos que sí me aceptan.

La felicidad como un hecho constante es improbable, la veo más como una variable, su valor dependerá de la ecuación en la que la expongamos.

Alguna vez han sentido un dolor tan profundo en el pecho que lo único que desean es sacarla de ahí? Eso es frustración, decepción, dolor en el más puro sentido.

Propongo vivir un día a la vez. Cómo se que vivo en calma? porque viví mi propia tempestad. Vivamos cada momento con lo malo y lo peor porque cuando el sol vuelva a brillar, lo admiraremos con más júbilo. Alejemos el dolor, ese que no se cura con una pastilla ni cirugía, aprendamos a guardar los momentos felices, vivamos en el mundo real que también es muy hermoso.

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